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Lamar Jackson, la obsesión por el triunfo


¿Qué sabemos de Lamar Jackson, quarterback de los Baltimore Ravens? Que tiene una naturaleza competitiva implacable, que lanza pases para touchdown con un movimiento giratorio que enloquece, que se abre paso ante las defensivas con carreras que ni en sus mejores tiempos nos regaló Michael Vick, que tiene un brazo educado y una capacidad atlética brutal.


También que desde que llegó a la NFL, apenas con 21 años, está obesionado con ganar un Super Bowl. No podríamos esperar menos de un jugador que ganó el Trofeo Heisman apenas en su segundo año como colegial. Lamar Jackson es un tipo autoexigente que lo único que busca es que lo dejen ser él mismo.

Puede responder preguntas como él quiera. Puede incluso usar su rizado cabello de la manera como mejor le plazca.


Recientemente lo vimos en la conferencia de prensa que dio antes del duelo de la semana 9 ante los Seattle Seahawks en la que un reportero más que hacerle una pregunta directa comenzó por decirle que tiene una marca de 17 triunfos y una derrota ante equipos de la NFC.


Lamar Jackson lo interrumpió negando con la cabeza, con las manos sobre ésta, y le dijo: "Hermano, estamos jugando futbol. No se trata de NFC o AFC...Estoy tratando de ganar pese a lo que sea".


El periodista quiso insistir, pero entre risas y abrumado Lamar no lo dejó terminar. Se ve que huye de los halagos, se ve que no necesita tantos reflectores y que ni siquiera ser el jugador mejor pagado de la NFL —recordemos que este 2023 firmó un contrato por 5 años y 260 millones de dólares, 52 millones anuales— le ha despegado los pies de la tierra.


A veces los periodistas no hacemos las mejores preguntas o queremos insistir en abordar los temas que tenemos en nuestra agenda y eso no necesariamente cae bien en algunos deportistas, sobre todo si esos temas tienen que ver con dinero y contratos que están pendientes de firmar.


Suele ocurrir que una mala cara o un gesto no tan agradable del jugador al que se le pregunta se puede fácilmente interpretar como que es pesado o que ha perdido contacto con la realidad.


Eso le pasó a Lamar Jackson cuando en septiembre del año pasado pidió a los medios que no le volvieran a preguntar sobre la renovación cuando estaba por vencer su contrato de novato.


"Respetuosamente, ya terminé de hablar de eso. Ya lo dije antes, el límite era la semana 1. La semana 1 ya pasó. No se habla más de ello, ahora estoy centrado en los Dolphins", les dijo para zanjar el asunto.


Estamos hablando del MVP de 2019, de un jugador que le había puesto un deadline a los Ravens para llegar a un acuerdo que no se dio en el momento que él lo quería porque, muy a su estilo, decidió rechazar la primera oferta que le hicieron los Ravens.


Consideró que estaba lejos de los 230 millones que los Cleveland Browns le habían dado a Deshaun Watson por 5 años. Lamar Jackson sabe y conoce perfectamente cuál es su valor: dos quarterbacks jugando en la misma división de la AFC, ¿por qué tendría que ganar menos que Watson?


Cosa rara: Lamar Jackson es su propio agente y tuvo los arrestos suficientes para decirle que no a los Ravens y jugar todo el 2022 sin un contrato para la siguiente temporada con el riesgo altísimo que esto representa.


No quiso que este tema fuera un distractor y se enfocó en el campo. Sin embargo, en diciembre, en el partido ante los Denver Broncos, sufrió un esguince en el ligamento cruzado posterior de la rodilla izquierda que lo dejó fuera por el resto de la temporada. No pudo estar en el juego de comodines.


El suplente Tyler Huntley no pudo con los Cincinnati Bengals que se impusieron 24-17. El equipo sintió la diferencia de jugar sin Lamar. Y seguro Lamar lloró sangre porque detesta perder. El futbol es su prioridad. Le encanta el balón. Le fascina ser el mejor. Muchos rumores a la orden del día, por cierto.


Que si Jackson no quiso jugar, que si la lesión no era para tanto. ¿Cómo un jugador sin un contrato puede arriesgarse de tal forma? Si un equipo quiere a su jugador en calidad de héroe dejando la piel en el emparrillado está obligado a ponerle sobre la mesa dinero garantizado que lo respalde.


Lesionarse cuando se está a punto de convertirse en agente libre es el peor de los escenarios para un jugador.

"Quiero ganar, sólo quiero ser grandioso. Sólo quiero trabajar con mis hermanos, no quiero dejarlos ahí colgados. Ese no soy yo, ese nunca he sido yo". Declaración de Lamar Jackson, agosto de 2022.


Hubo quienes insinuaron que Jackson tenía una mala actitud y cuestionaron su carácter por algunas publicaciones que el quarterback hizo en sus redes sociales. Eso no fue justo.


Como cualquier otro jugador intentaba conseguir el mejor trato posible. Finalmente, los Ravens le pusieron a Lamar Jackson la etiqueta de jugador franquicia, pero no la de agente libre exclusivo, lo cual fue interpretado por exjugadores de la NFL que hoy son analistas como que el equipo no le dio el valor al desempeño que su quarterback había tenido.


No olvidemos nunca que Lamar Jackson es el quarterback que más rápido en la historia de la NFL alcanzó las 5,000 yardas aéreas y las 2,000 terrestres. Lo hizo en 35 juegos. También es el primero de todos los tiempos en llegar a 35 triunfos en temporada regular antes de cumplir 25 años. Eso, señores, cuesta. Los Ravens lo saben. Gustosos ya lo están pagando.

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