Una nueva generación de corredores obliga a la NFL a reabrir la chequera

Durante la pasada temporada baja, el mercado para corredores se vio dinamitado gracias a un número de contratos récord, dejando atrás más de una década sin crecimiento palpable en los salarios para la posición.
Elegido con la tercera selección global del pasado draft, Jeremiyah Love firmó un convenio por cuatro años y 53 millones de dólares totalmente garantizado, con opción a una quinta temporada, que superó por casi 20 millones la marca previa para dinero garantizado en la posición.
Luego, a inicios de agosto, Bijan Robinson y Jahmyr Gibbs le volaron la tapa al récord de salario promedio anual para corredores con sus extensiones de contrato. Robinson llevó en Atlanta esa cifra hasta los 22.25 millones anuales con más de 37.5 millones garantizados al firmar por tres años y 66.5 millones, perdiendo la marca dos días después cuando Detroit firmó por tres temporadas y 67.25 millones a Gibbs, incluyendo 37.7 garantizados y 22.5 millones de dólares anuales, en promedio. Y el mismo día que Gibbs, Jonathan Taylor acordó en Indianápolis una extensión por dos campañas y 44 millones que promedia 22 millones anuales.
Negociaciones adicionales arrojaron enormes extensiones para Breece Hall y Devon Achane con Jets y Dolphins, respectivamente. Y, el vigente MVP del Super Bowl LX con Seattle, Kenneth Walker III, halló en agencia libre un convenio por 43 millones de dólares con 28 millones garantizados firmando con los Chiefs.
Los contratos para corredores se han disparado aceleradamente sacrificando duración. Aquellos todavía recientes pactos por cinco y seis años para veteranos desaparecieron, pero una NFL que se mostraba renuente a comprometer dinero en la posición ha abierto nuevamente la bóveda para los integrantes del backfield ofensivo.
Consideremos que, desde el 2011 cuando Chris Johnson acordó un contrato entonces récord por 54 millones y cuatro temporadas con un promedio anual apenas por debajo de los 13.5 millones, ese techo se mantuvo sin crecimiento significativo por años pese a extensiones para Adrian Peterson (2011, 14.2 millones anuales), Peterson de nuevo (2015, 14 millones), Todd Gurley (2018, 14.38 millones), Le'Veon Bell (2018, 14.54 millones), Ezekiel Elliott (2019, 15 millones), Alvin Kamara (2020, 15 millones), Christian McCaffrey (2020, 16 millones).
El propio McCaffrey marcó un parteaguas en San Francisco cuando renovó por 38 millones y dos años en el 2024, incluyendo 24 millones garantizados y un salario promedio anual de 19 millones. Saquon Barkley se convirtió en el primer corredor con sueldo promedio anual de 20 millones un año más tarde, firmando con Philadelphia por dos años y 41.2 millones, incluyendo 36 millones garantizados.
Hoy día, son cuatro corredores con un promedio anual superior a los 20 millones -Barkley, Taylor, Robinson y Gibbs- mientras que cinco corredores tienen garantizado al menos 35 millones de dólares en sus actuales pactos -Ashton Jeanty, Barkley, Robinson, Gibbs, y Love.
El cambio paradigmático se extiende también al draft, donde hasta hace poco era tabú elegir corredores en la parte alta del orden de selecciones. Los drafts de 2013, 2014, 2022 y 2024 vieron cero corredores elegidos en primera vuelta, coincidiendo con el periodo en que los contratos top en la posición gozaron aumento mínimo.





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