CeeDee Lamb, el siguiente en la línea de sucesión de grandes receptores en Dallas
- Ing. Hector Rodriguez

- 22 sept 2023
- 3 Min. de lectura

A lo largo de su rica historia, que se originó allá por 1960, los Dallas Cowboys han tenido entre sus filas a muchos jugadores élite en diferentes posiciones tanto de ataque como defensa. Hasta 26 de ellos han ingresado en el Salón de la Fama. Solo Chicago Bears y Green Bay Packers, franquicias con décadas de ventaja en cuanto a antigüedad, superan a los tejanos en miembros en el club más exclusivo de la NFL.
Si nos centramos en los wide receivers lo cierto es que Dallas prácticamente siempre ha contado con uno dominante, desde los tiempos de Bob Hayes en la década de los sesenta, pasando por Drew Pearson en los mejores años de la dinastía de Tom Landry, Michael Irvin en la época gloriosa de los noventa con Jimmy Johnson a los mandos, y ya en el nuevo milenio con la corta pero productiva etapa de Terrell Owens y más recientemente Dez Bryant, a día de hoy el máximo anotador vía aérea en la historia de la franquicia con 73 touchdowns.
Tanto Pearson como Irvin como Bryant lucieron a la espalda el número 88, un dorsal que acarrea mucho peso en el conjunto de la estrella solitaria y que ahora cae bajo los hombros de CeeDee Lamb, quien en su cuarta temporada en la liga está confirmando lo que muchos pensaban desde el día de su selección en el draft, que puede ser un más que digno sucesor en la línea de receptores abiertos de los Cowboys.
Lamb fue uno de los seis wide receivers que poblaron la primera ronda del draft de 2020. En concreto fue el tercero elegido, en el puesto 17 absoluto, por detrás de Henry Ruggs y Jerry Jeudy y por delante de Jalen Reagor, Justin Jefferson y Brandon Aiyuk.
En su primera campaña aprendió al lado de Amari Cooper los detalles técnicos para correr las rutas, algo muy valioso en la transición de college a los profesionales donde generalmente hay mucho menos espacio en el exterior para trabajar y tienes que ser más perfeccionista y consistente en tu juego. No alcanzó las 1000 yardas como rookie por la lesión de Dak Prescott en la semana 5. En cinco partidos con él acumuló 433 yardas (86.6 yardas por choque), en once encuentros sin él registró 502 yardas (45.6 de promedio).
En su segundo año ya lideró al equipo en recepciones y yardas aéreas, y sin Cooper en la plantilla se estableció como el indiscutible líder del cuerpo de receptores la campaña pasada, en la que sumó 107 capturas para 1359 yardas y 9TD. En 2023, tras los dos primeros compromisos de Dallas, saldados con sendas victorias, Lamb marcha con 15 recepciones (de 17 "targets") para 220 yardas, viniendo de un partido ante New York Jets y su dura defensa realmente excelso. Estudiemos pues hoy el juego de una de las grandes estrellas de la NFL.
En primer lugar, siempre que analizo wide receivers busco su posicionamiento en el campo. Desde su etapa universitaria en college, donde por cierto recibió pases de su ahora rival Jalen Hurts, ha mostrado la polivalencia para jugar tanto en el exterior como en el slot.
No obstante, en su etapa en Dallas esa polivalencia ha ido siendo utilizada de diferentes maneras. Como novato 666/731 snaps los jugó en el slot (91%). Sin embargo, un año después se invirtió el dato al alinearse en 606/990 snaps por fuera. El año pasado su ubicación en el campo fue más homogénea que nunca: 594 snaps en el slot por 523 abierto. Sin embargo, esta temporada ha vuelto de momento más a lo que vimos de él como novato, en dos encuentros acumula 78 snaps en el slot por 30 en el exterior (datos de PFF).








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