La mirada táctica de Marco: Saquon Barkley y el cambio radical de los Eagles
- Ing. Hector Rodriguez

- 29 nov 2024
- 3 Min. de lectura

Cinco de los nueve running backs en la clasificación de yardas de carrera cambiaron de equipo en la pasada "offseason".
Los tres primeros, Saquon Barkley, Derrick Henry y Josh Jacobs, abandonaron las franquicias que en su día fueron su entrada a la NFL por mero desinterés de las mismas.
Jacobs ha ocupado en Green Bay el puesto que dejó otro de los cinco componentes que comentamos, Aaron Jones, ahora en Minnesota Vikings.
Ahora le toca el turno a Barkley, quien tras su asombrosa actuación en Los Angeles el pasado domingo por la noche no solo se ha situado en lo más alto de la tabla de yardas terrestres y totales desde la línea de scrimmage, sino que en la cabeza de más de uno ha ascendido al primer lugar en la terna de favoritos para el MVP. Este galardón no lo recibe un runningback desde el año 2012, cuando Adrian Peterson lo compartió con Peyton Manning, un quarterback, la posición que ha monopolizado desde entonces el premio más prestigioso de la liga.
Barkley salió de New York Giants en dirección a la franquicia rival de Philadelphia Eagles el pasado mes de marzo. La gerencia de los Giants quería que el runningback demostrara su valor en la agencia libre antes de ofrecerle un nuevo contrato que el jugador llevaba más de un año esperando, pues en 2023 estuvo designado con la etiqueta de jugador franquicia.
Fue un movimiento sorprendente por parte del equipo azul, que tras tener en las instalaciones a Saquon durante seis campañas debía conocer de primerísima mano su valor para el equipo. El caso es que finalmente Barkley optó por volver al estado donde brilló como colegial en los Nittany Lions y ahora de nuevo su estrella reluce con el máximo esplendor en los Eagles de Philadelphia.
En la ciudad del amor fraternal las expectativas no fueron para nada cubiertas en 2023. El equipo que venía de jugar el Super Bowl LVII y que había arrancado 10-1 descarriló por completo en el último cuarto de la temporada. Desde las oficinas se pusieron manos a la obra en invierno con diferentes movimientos, el más importante para lo que nos atañe en este instante el fichaje de Barkley. El runningback ha encajado como un guante en el equipo de Nick Sirianni y vamos a ver por qué.
Cuando Barkley salió de college era conocido por sus impresionantes capacidades atléticas, que incluían una peligrosa combinación de potencia, velocidad y agilidad.
Por eso fue elegido en su momento en el número dos absoluto del draft de 2018. Sin embargo, Saquon, pese a sus hercúleas piernas, nunca ha sido un runningback de poder en el estricto sentido de la palabra. Su tendencia natural es la de ganarte por velocidad antes que por "fuerza bruta".
Por eso hasta ahora no ha sido tan bueno en situaciones de pocas yardas en las que hay que bajar la cabeza y ser más directo. En Nueva York, Barkley contó con otro problema, en este caso uno que habría afectado a cualquier jugador en su posición, la línea ofensiva de los Giants fue continuamente una unidad decepcionante que rara vez hizo bien su trabajo.
Por eso Barkley tuvo momentos allí en los que no brilló al nivel que se esperaba cuando dio el salto al profesionalismo.
Aunque es capaz de realizar una sentadilla con más de 300 kilos a sus espaldas, no es habitual verle ganar yardas arrastrando rivales.
En cierto sentido, y siendo dos runningbacks muy diferentes, Barkley y Henry se parecen en el hecho de que su potencia natural necesita de un margen de espacio inicial para poder hacer acto de presencia.
Cuando esa circunstancia se produce el resultado no puede ser más espectacular y eso es lo que está sucediendo en Philadelphia.
La línea ofensiva de los Eagles está rindiendo a un nivel espectacular con el paso de los partidos, permitiendo a Saquon cruzar la línea de scrimmage sin ser tocado. Entonces el número 26 despliega su talento con acciones como ésta en la que deja a un linebacker por los suelos gracias a sus caderas.








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