top of page

Los Dallas Cowboys, la sinfonía de América

Como todos los grandes sabía improvisar. Lo hizo en una taberna de Philadelphia llamada RDA Club. Una noche en la que se quedó atrapado por los highlights NFL, entonces ya muy parecidos en su esencia a los que admiramos hoy. Más que fragmentos de partidos parecían instantes de añejas películas de guerra. Por ahí andaba el fundador y guionista de estas fabulosas secuencias, Ed Sabol.


John no lo sabía, pero las imágenes que mostraba el televisor lo inspiraron a tal punto que empezó a narrar en voz alta enalteciendo la belleza que divisaba. Las palabras de Facenda sedujeron a Sabel. "¿Si te paso un guión puedes recitarlo exactamente con esta misma tonalidad de voz?", le propuso. John no se lo pensó, poco después se había convertido en el nuevo narrador de NFL Films.


En el segundo gran momento de su vida no hizo falta improvisar, estaba escrito. Se lo puso en bandeja Bob Ryan que sigue trabajando en la producción de los highlights. Era el invierno de 1978, tenía que preparar el resumen de la temporada de los Dallas Cowboys.


No era una tarea fácil porque los tejanos, un conjunto que había brillado en los últimos 15 años, acababan de perder una sangrienta Super Bowl contra los Pittsburgh Steelers. Un duelo memorable que involucró a 26 futuros miembros del Salón de la Fama. En la introducción de la narración no hubiera sonado elegante eso de "los subcampeones", o peor, "los perdedores del Gran Baile".


Había que pensar en algo más sutil. Delante de Ryan pasaron las imágenes de los New York Yankees, de los Montreal Canadiens, de los Boston Celtics. Incluso del equipo de football de la Universidad de Notre Dame. Los combinados más amados y odiados de Norteamérica.


Las entidades que tenían aficionados en cualquier recinto en el que jugaban. Estadios que solían estar sold out.


En menos de tres lustros, los Cowboys disputaron cinco Super Bowls -ganando dos- y habían aparecido en uno de los duelos más icónicos de la historia de este juego -el Ice Bowl-. Tenían a un entrenador -Tom Landry- que durante aquellos años memorables se había convertido en gurú.


Hay más. Representaban a una ciudad que quería volver a construir su imagen tras la página negra del 22 de noviembre de 1963 cuando Lee Harvey Oswald, un empleado de la biblioteca de la Plaza Dealey en pleno centro de la ciudad, decidió acabar con la vida del presidente John Fitzgerald Kennedy.


Lucían en su casco, y lo siguen haciendo, la estrella a cinco puntas que representa al Estado de Texas.


Un territorio enorme con una fuerte identidad. Se llamaban con una palabra -Cowboys- que reflejaba de manera inmejorable la historia de aquel preciado rincón del mundo. Eran la imagen de la nueva y pujante Dallas.


El orgullo de todo Texas. De aquella parte de América que quería combatir contra el poderío del Noreste y Midwest del país.

Comentarios


  • Facebook
  • X
  • Instagram
  • YouTube
bottom of page